Читать книгу "Севильский озорник, или Каменный гость / El burlador de Sevilla y convidado de piedra"
Автор книги: Тирсо де Молина
Жанр: Драматургия, Поэзия и Драматургия
Возрастные ограничения: 12+
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Desta suerte satisfago
los celos de la vecina
que tenéis.
Doña Inés
Y yo deshago
sospechas, porque me inclina
vuestro amor.
Doña Juana
Con ese os pago.
Sale Quintana. [Dichos.]
Quintana
Don Gil mi señor, ¿está
aquí?
Doña Juana
(Aparte a él.)
¡Quintana! ¿has cobrado
libranza y escudos ya?
Quintana
[Aparte a su ama.]
En oro puro y doblado.
Doña Juana (A ellos [aparte.])
Yo vendré a la noche acá, O
que una ocurrencia forzosa,
mi bien, me obliga a apartar
de vuestra presencia hermosa.
Don Pedro
No hay para qué dilatar
el desposorio, que es cosa
que corre peligro.
Doña Juana
Pues
esta noche estoy resuelto
en desposarme.
Don Pedro
Mi Inés
será vuestra.
Doña Juana
Habéisme vuelto
el alma al cuerpo.
Doña Inés
¡Interés
dichoso!
Doña Juana
La vuelta doy
luego.
Quintana [Aparte.]
¡Quimera sutil!
Doña Juana
Adiós, que a Palacio voy.
Quintana [Aparte a su ama.]
Vamos, Juana, Elvira, Gil.
Doña Juana [Aparte a Quintana.]
Gil, Elvira y Juana soy.
(Vanse los dos.)
[Don Pedro, Doña Inés.]
Don Pedro
¡Qué muchacho y qué discreto
el don Gil! Grande amor
le he cobrado, te prometo.
Vuélvame el enredador
a casa, verá el efeto
de sus embustes.
Salen Don Martín y Osorio [al fondo.]
[Doña Inés, Don Pedro.]
Don Martín
¿Adónde
se me pudieron caer?
Si lo advertiste, responde.
Osorio
Pues, ¿puédolo yo saber?
¿Junto a la casa del Conde
no las leíste?
Don Martín
¿Has mirado
todo lo que hay desde allí?
Osorio
De modo que no he dejado
un solo átomo hasta aquí.
Don Martín
¿Hay hombre más desdichado?
¡Pliego y escudos perdidos!
Osorio
Haz cuenta que los jugaste,
en vez de comprar vestidos
y joyas.
Don Martín
¿No lo miraste
bien?
Osorio
Con todos mis sentidos
Don Martín
Pues vuelve, que podrá ser
los halles.
Osorio
¡Linda esperanza!
Don Martín
Pero no: ve al mercader,
que no acete la libranza.
Osorio
Eso es mejor.
Don Martín
¡Que a perder
un pliego de cartas venga
un hombre como yo!
Osorio
Aquí
está tu dama.
Don Martín
Hoy se venga
su menosprecio de mí.
Osorio
Ruega a Dios que no la tenga
pagada.
(Vase Osorio.)
[Doña Inés, Don Martín, Don Pedro.]
Don Martín
¡Oh, señores!
[Aparte.]
Quiero
disimular mi pesar.
Don Pedro
¿Es digno de un caballero,
Don Miguel, el enredar
con disfraces de embustero?
¿Es bien que os finjáis don Gil
de Albornoz, si don Miguel
sois, y con astucias mil,
siendo ladrón de un papel,
queráis por medio tan vil
usurparle a vuestro amigo
el nombre, opinión y dama?
Don Martín
¿Qué decís?
Don Pedro
Esto que digo,
y guardaos que desta trama
no os haga dar el castigo
que merecéis. Si os llamáis
vos don Miguel de Cisneros,
¿para qué nombres trocáis?
Don Martín
¿Yo? No acabo de entenderos.
Don Pedro
¡Qué bien lo disimuláis!
Don Martín
¿Yo don Miguel?
Doña Inés
Ya sabemos
que sois de Burgos.
Don Martín
Mentira
solene.
Doña Inés
¡Buenos extremos!
Cumplid la fe a doña Elvira,
o a la justicia diremos
cuán grande embelecador
sois.
Don Martín
¡Pues habéisme cogido
los dos de muy buen humor,
en ocasión que he perdido
seso y escudos! Señor,
¿quién es el autor cruel
de quimera tan sutil?
Don Pedro
Sabed, señor don Miguel,
que el verdadero don Gil
se va agora de aquí, y dél
tengo la satisfación
que vuestro crédito pierde.
Don Martín
¿Qué don Gil o maldición
es éste?
Don Pedro
Don Gil el verde.
Doña Inés
Y el blanco de mi afición.
Don Pedro
Id a Burgos entre tanto
que él se casa, y haréis bien,
y no finjáis ese espanto.
Don Martín
¡Válgate el demonio, amén,
por don Gil o por encanto
¡Vive Dios, que algún traidor
os ha venido a engañar!
Oíd…
Doña Inés
Pasito, señor,
que le haremos castigar
por archi-embelecador.
(Vanse los dos, Doña Inés y Don Pedro.)
Don Martín
¿Hay confusión semejante?
¡Que este don Gil me persiga
invisible cada instante,
y que, por más que le siga,
nunca le encuentre delante
Estoy tan desesperado,
que por toparme con él
diera cuanto he granjeado.
¡Yo en Burgos! ¡Yo don Miguel!
(Sale Osorio. Don Martín.)
Osorio
¡Buen lance habemos echado!Я
Don Martín
¿Has hablado al mercader?
Osorio
Más me valiera que no.
Un don Gil, o Lucifer,
todo el dinero cobró.
Malgesí debe de ser.
Don Martín
¿Don Gil?
Osorio
De Albornoz se firma,
dándole carta de pago.
Solier me enseñó su firma.
Don Martín
Este don Gil será estrago
de toda mi casa.
Osorio
Afirma
el Solier que anda vestido
de verde, por que te acuerdes
de lo que has por él perdido.
Don Martín
Don Gil de las calzas verdes
ha de quitarme el sentido.
Ninguno me haga creer
sino que se disfrazó,
para obligarme a perder,
algún demonio, y me hurtó
las cartas que al mercader
ha dado.
Osorio
Hará enredos mil;
que sabe muchas vejeces
el enemigo sutil.
Ven, [señor].
Don Martín
¡Jesús mil veces!
¡Válgate el diablo, el don Gil!
Acto III

[Sala en casa de Don Martín.]
(Salen Don Martín y Quintana.)
Don Martín
No digas más: basta y sobra
saber por mi mal, Quintana,
que murió mi doña Juana.
Muy justa venganza cobra
el cielo de mi crueldad,
de mi ingratitud y olvido.
El que su homicida ha sido
soy yo, no su enfermedad.
Quintana
Déjame contarte el cómo
sucedió su muerte en suma.
Don Martín
Vuela el mal con pies de pluma,
viene el bien con pies de plomo.
Quintana
Llegué no poco contento
con tu carta, en que fundé
albricias que no cobré.
Regocijóse el convento,
salió a una red doña Juana;
díjela que en breves días
en su presencia estarías,
que su sospecha era vana.
Leyó tu carta tres veces,
y cuando iba a desprender
joyas con que enriquecer
mis albricias (todas nueces,
gran rüido y poco fruto),
dijéronla que venía
su padre, y que pretendía
convertir su gozo en luto,
dando venganza a su honor.
Encontráronse a la par
el placer con el pesar,
la esperanza y el temor;
y como estaba preñada,
fue el susto tan repentino,
que a malparir al fin vino
una niña mal formada.
Y ella, al dar el primer grito,
dijo Adiós, don Mar… y en fin,
quedándose con el tín,
murió como un pajarito.

Don Martín
No digas más.
Quintana
Ni aunque quiera podré,
porque en pena tanta,
tengo el alma a la garganta,
y a un suspiro saldrá fuera.
Don Martín
¿Agora que no hay remedio,
osáis, temor atrevido,
echar del alma el olvido
y entraros vos de por medio?
¿Agora llora y suspira
mi pena? ¿Agora pesar?
Quintana [Aparte.]
No sé en lo que ha de parar
tanta suma de mentira.
Don Martín
No es posible, sino que es
el espíritu inocente
de doña Juana el que siente
que yo quiera a doña Inés;
y que en castigo y venganza
del mal pago que la di,
se finge don Gil, y aquí
hace guerra a mi esperanza.
Porque el perseguirme tanto,
el no haber parte o lugar
adonde a darme pesar
no acuda, si no es encanto,
¿qué otra cosa puede ser?
El no dejar casa o calle
que no busque por hallalle,
el nunca llegarle a ver,
el llamarse de mi nombre,
¿no es todo esto conjetura
de que es su alma que procura
que la vengue y que me asombre?
Quintana [Aparte.]
(¡Esto es bueno! Doña Juana
cree que es alma que anda en pena.
¿Vio el mundo chanza más buena?
Pues no le ha de salir vana,
porque tengo de apoyar
este disparate.) A mí
parecíame hasta aquí
lo que escuchaba contar
desde el día que murió
mi señora, que sería
sueño que a la fantasía
el pesar representó;
pero después que te escucho
que el alma de mi señora
te persigue cada hora,
no tendré, señor, a mucho
lo que en Valladolid pasa.
Don Martín
Pues, ¿qué es lo que allá se dice?
Quintana
Temo que te escandalice;
pero no hay persona en casa
de mi señor tan osada,
que duerma sin compañía,
si no fui yo, desde el día
que murió la mal lograda;
porque se les aparece
con vestido varonil,
diciendo que es un don Gil,
en cuyo hábito padece,
porque tú con este nombre
andas aquí disfrazado,
y sus penas has causado.
Su padre, en traje de hombre,
todo de verde, la vio
una noche, y que decía
que a perseguirte venía;
y aunque el buen viejo mandó
decir cien misas por ella,
afirman que no ha cesado
de aparecerse.
Don Martín
El cuidado
causé yo de su querella.
Quintana
¿Y es verdad, señor, que aquí
te llamas don Gil?
Don Martín
Mi olvido
y ingratitud ha querido
que me llame, amigo, ansí.
Vine a esta corte a casarme,
y ofendiendo su belleza,
codiciando la riqueza
de una doña Inés, que a darme
el justo castigo viene
que mi crueldad mereció.
En don Gil me transformó
mi padre; la culpa tiene
destas desgracias, Quintana,
su codicia y interés.
Quintana
Pues no dudes de que es
el alma de doña Juana
la que por Valladolid
causa temores y miedos,
y dispone los enredos
que te asombran en Madrid.
Pero, ¿piénsaste casar
con doña Inés?
Don Martín
Si murió
doña Juana, y me mandó
mi avaro padre intentar
este triste casamiento,
no concluirle sería
de algún modo afrenta mía.
Quintana
¿Cómo saldrás con tu intento,
si una alma del purgatorio
a doña Inés solicita,
y la esperanza te quita
que tienes del desposorio?
Don Martín
Misas y oraciones son
las que las almas amansan,
que, en fin, con ellas descansan.
Vamos, que en esta ocasión
en el Carmen y Vitoria
haré que se digan mil.
Quintana [Aparte.]
A puras misas, don Gil,
os llevan vivo a la gloria.
(Vanse.)
[Sala en casa de Don Pedro.]
(Doña Inés y Caramanchel.)
Doña Inés
¿Dónde está vuestro señor?
Caramanchel
¿Sélo yo, aunque traiga antojos,
y le mire con más ojos
que una puente? Es arador
que de vista se me pierde.
Por más que le busco y llamo,
nunca quiere mi verde amo
que en sus calzas me dé un verde.
Aquí le vi no ha dos credos;
y aunque estaba en mi presencia,
cual dinero de Valencia,
se me perdió entre los dedos;
mas tal anda el motolito
por una vuestra vecina,
que es hija de Celestina
y le gazmió en el garlito.
Doña Inés
¿A vecina nuestra quiere
don Gil?
Caramanchel
A una doña Elvira,
desde que le sirvo, mira
de tal suerte, que se muere,
señora, por sus pedazos.
Doña Inés
¿Sabéis vos eso?
Caramanchel
Sé yo
que esta noche la pasó,
cuando menos, en sus brazos.
Doña Inés
¿Esta noche?
Caramanchel
Sí. ¿Os remuerde
la conciencia? Y otras mil,
que aunque es lampiño el don Gil,
en obras y en nombre es verde.
Doña Inés
Vos sois un grande hablador,
y mentís; porque esa dama
es mujer de buena fama,
y tiene mucho valor.
Caramanchel
Si es verdad, o si es mentira,
lo que digo sé por él,
y por el dicho papel
(Enséñasele.)
que traigo a la tal Elvira.
Está su casa cerrada,
y mientras que vuelve a ella
paje, escudero o doncella
(que no debe haber criada
que no sepa lo que pasa)
y el papel la pueda dar,
a mi amo entré a buscar,
por si estaba en vuestra casa.
Doña Inés
¿De don Gil es ése?
Caramanchel
Sí.
Doña Inés
Pues bien, ¿por fuerza ha de ser
de amores?
Caramanchel
Llegá a leer
lo que podais por aquí.
[Entreabriendo la carta cerrada, y señalándole las palabras que lee.]
Que yo que siempre he pecado
de curioso y resabido,
las razones he leído
que hacia aquí se han asomado.
¿Aquí no dice: Inés vengo
deseo… me da disgusto?
¿No dice aquí: plazo justo…
Y allí: noche… gusto tengo…
Y hacia aquella parte: tarde…
amor a doña a ver voy
y a aquel lado: vuestro soy…
Luego: mío. El cielo os guarde?
¡Ved si es barro el papelillo!
Todo esto es plata quebrada:
saque vusté, si le agrada,
el hilo por el ovillo.
Doña Inés
A lo menos sacaré,
(Quítasele.)
leyéndole, el falso trato
de un traidor y de un ingrato.
Caramanchel
Eso, nones: sueltelé,
que me reñirá don Gil.
Doña Inés
Alcahuete, ¿he de dar voces?
¿He de hacer que os den mil coces?
Caramanchel
Dos da un asno, que no mil.
Doña Inés
(Ábrele y léele.)
No hallo contento y gusto
cuando con vos no le tengo,
puesto que a ver a Inés vengo
a costa de mí disgusto.
Ya deseo el plazo justo
de volver a hacer alarde
de mi amor; y aunque esta tarde
a ver a doña Inés voy,
no os dé celos. Vuestro soy,
dueño mío. El cielo os guarde.
¡Qué regalado papel!
A su dueño se parece,
tan infame que apetece
las sobras de don Miguel.
¡Doña Inés le da disgusto!
¡Válgame Dios! ¿Ya empalago?
¿Manjar soy que satisfago
antes que me pruebe el gusto?
¿Tan bueno es el de su Elvira,
que su apetito provoca?
Caramanchel
No es la miel para la boca
del… et caetera.
Doña Inés
La ira
que tengo es tal, que dejara
un ejemplo cruel de mí,
a estar el mudable aquí.
Un criado. [Aguilar.] [Doña Inés, Caramanchel.]
Aguilar
Mi señora doña Clara
viene a verte.
(Vase el criado.)
Doña Inés
Pretendiente
es también de este galán
empalagado.
[Aparte.]
(A don Juan,
que mi amor celoso siente,
he de decir que le mate,
y me casaré con él.)
Llevad vos vuestro papel
(Arrójasele.)
a esa dama, que es remate
del gusto que en él confiesa;
que aunque no es Lucrecia casta,
para tan vil hombre basta
plato que sirvió a otra mesa.
(Vase.)
Caramanchel
¡Malos años! La pimienta
que lleva la doña Inés,
no la comerá un inglés.
¡Qué mal hice en darla cuenta
del papel! No fuí discreto;
mas purguéme en su servicio,
porque en gente de mi oficio
es cual ruibarbo un secreto.
(Vase.)
[Quintana y Doña Juana, de hombre.]
Quintana
Misas va a decir por ti,
en fe que eres alma que anda
en pena.
Doña Juana
Pues, ¿no es ansí?
Quintana
Mas no deja la demanda
de doña Inés.
Doña Juana
¡Ay de mí!
A mi padre tengo escrito
como que a la muerte estoy
por don Martín, que en delito
de que esposa suya soy,
y de adorarle infinito,
de puñaladas me ha dado,
dejándome en Alcorcón;
que loco de enamorado
por doña Inés, su afición
a matarme le ha obligado.
Escríbole que ha fingido
ser un don Gil de Albornoz,
por que con este apellido
encubra la muerte atroz
que mi amor ha conseguido;
que todo es castigo, y justo,
de una hija inobediente,
que contra su honor y gusto
de su patria y casa ausente,
ocasiona su disgusto.
Pero que si algún amor
le merezco, y éste alcanza
en mi muerte su favor,
satisfaga su venganza
las pérdidas de mi honor.
Quintana
Pues, ¿para qué tanto ardid?
Doña Juana
Es para que desta suerte
parta de Valladolid
mi padre, y pida mi muerte
a don Martín en Madrid;
que he de perseguir si puedo,
Quintana, a mi engañador
con uno y con otro enredo,
hasta que cure su amor
con mi industria o con su miedo.
Quintana
Dios me libre de tenerte
por contraria.
Doña Juana
La mujer
venga agravios desta suerte.
Quintana
A hacerle voy a entender
nuevas chanzas de tu muerte.
(Vase Quintana.)
Sale Doña Clara. [Doña Juana, de hombre.]
Doña Clara
Señor don Gil, justo fuera,
sabiendo de cortesía
tanto, que para mí hubiera
un día… ¿Qué digo un día?
Una hora, un rato siquiera.
También tengo casa yo
como doña Inés; también
hacienda el cielo me dio,
y también quiero yo bien
como ella.
Doña Juana
¿A mí?
Doña Clara
¿Por qué no?
Doña Juana
A saber yo tal ventura,
creed, bella doña Clara,
que por lograrla segura,
fuera, si otro la gozara,
pirata desa hermosura.
Mas como de mí imagino
lo poco que al mundo importo,
ni sé, ni me determino
a pretender; que en lo corto
tengo algo de vizcaíno.
Por Dios, que desde que os vi
en la huerta, el corazón,
nueva salamandra, os dí,
llevándoos vos un girón
del alma que os ofrecí;
mas ni sé dónde vivís,
qué galán por vos se abrasa,
ni qué empleos admitís.
Doña Clara
¿No? Pues sabed que mi casa
es a la Red de San Luis.
Mis galanes más de mil;
mas quien en mi gusto alcanza
el premio por más gentil,
es verde cual mi esperanza,
y es en el nombre don Gil.
Doña Juana
Esta mano he de besar
(Bésasela.)
por que del todo me cuadre
favor tan para estimar.
Sale Doña Inés. [Dichas.]
Doña Inés
[Para sí.]
Como me llamó mi padre,
fueme forzoso dejar
a mi prima por un rato…
Mas ¿no es el que miro, ¡cielos!
don Gil el falso, el ingrato,
el que cebando mis celos
es de mi opuesta retrato?
¡La mano pone en la boca
de mi prima! ¿No es encanto
que hombre de barba tan poca
se atreva a ser para tanto?
¡A qué furia me provoca!
Quiero escuchar desde aquí
lo que pasa entre los dos.
Doña Clara
En fin, ¿os morís por mí?
¡Buena mentira!
Doña Juana
¡Por Dios,
que no me tratéis ansí!
Desde el día que en la huerta
os vi, hermosa doña Clara,
para mi ventura abierta,
ni tuve mañana clara,
ni noche segura y cierta;
porque en la pesada ausencia
de la luz desa hermosura,
sol que mi amor reverencia,
noche es pesada y oscura.
Doña Clara
No lo muestra la frecuencia
de doña Inés que os recrea,
y es todo vuestro interés.
Doña Juana
¿Yo a doña Inés, mi bien?
Doña Clara
Ea.
Doña Juana
Vive Dios, que es doña Inés
a mis ojos fría y fea:
si Francisca se llamara,
todas las efes tuviera.
Doña Inés [Aparte.]
¡Qué buena don Gil me para!
Doña Juana [Aparte.]
¡Mas si doña Inés me oyera!
Doña Inés [Aparte.]
¡Y le creerá doña Clara!
Doña Clara
Pues si no amáis a mi prima,
¿cómo asistís tanto aquí?
Doña Juana
Eso es señal que os estima
la libertad que os rendí,y en vuestros ojos se anima,
porque como no sabía
dónde vivís, y me abrasa
vuestra memoria, venía
por instantes a esta casa,
creyendo que os hallaría
alguna vez en ella.
Doña Clara
Es
lindo modo de excusar
vuestro amor.
Doña Juana
¿Excusar?
Doña Clara
Pues,
¿había más de preguntar
por mi casa a doña Inés?
Doña Juana
Fuera darla celos eso.
Doña Clara
No quiero apurar verdades,
don Gil: que os amo os confieso,
y que vuestras sequedades
me quitan el sueño y seso.
Si un amor sencillo y llano
obliga, asegurad
mi pena: dadme esa mano.
Doña Juana
De esposo os la doy: tomad,
que, por lo que en ello gano,
os la beso.
Doña Inés [Aparte.]
¿Esto consiento?
Doña Clara
Mi prima me espera: adiós.
Idme a ver hoy…
Doña Juana
Soy contento.
Doña Clara
por que tracemos los dos
despacio este casamiento.
(Vase.)
Doña Juana
Ya que dí en embelecar,
salir bien de todo espero.
A doña Inés voy a hablar.
Sale Doña Inés. [Doña Juana, de hombre.]
Doña Inés
Enredador, embustero,
pluma al viento, corcho al mar…
¿No basta que a doña Elvira
engañes, que no repara
en honras que el cuerdo mira,
sino que a mí y doña Clara
embeleque tu mentira?
¿A tres mujeres engaña
el amor que fingir quieres?
A salir con esa hazaña,
casado con tres mujeres,
fueras gran turco en España.
Conténtate, ingrato, infiel,
con doña Elvira, relieves
y sobras de don Miguel;
que cuando sus gajes lleves
y la escribas el papel
que mis penas han leído,
a ti te viene sobrado,
en fe de poco advertido,
fruto que otro ha desflorado,
y ropa que otro ha rompido.
Doña Juana
¿Qué dices, mi bien?

Raimundo Madrazo
Doña Inés
¿Tu bien?
Doña Elvira, cuyos brazos
sueño de noche te den,
te responderán. ¡Pedazos
un rayo los haga, amén!
Doña Juana [Aparte.]
(Caramanchel la ha enseñado
el papel que me escribí
a mí misma, y heme holgado,
por que experimente en sí
congojas que me ha causado.)
(A ella.)
¿Que Elvira te da sospecha?
En lo que dices repara.
Doña Inés
¡No está mala la deshecha!
Dígale eso a doña Clara,
pues la tiene satisfecha
su amor, su palabra y fe.
Doña Juana
¿Eso te ha causado enojos?
¿Luego nos viste? No fue
sino burla; por tus ojos
que es una necia. Háblame.
Vuélveme esos soles, ea,
que su luz mi regalo es.
Doña Inés
¡Y dirá, por que le crea:
«Vive Dios, que es doña Inés
a mis ojos fría y fea!»
Doña Juana
Pues, ¿crees tú que lo dijera,
si burlar a doña Clara
dese modo no quisiera?
Doña Inés
«Si Francisca se llamara,
todas las efes tuviera».
Pues si tantas tengo, y mira,
desechos de don Miguel,
que por mis prendas suspira,
casándome yo con él,
castigaré a doña Elvira.
Don Miguel es principal,
y su discreción, al fin,
ha dado clara señal
que en amar mujer tan ruin
y mudable hiciera mal.
Por mi esposo le señalo:
a mi padre voy a hablar;
que pues a mi gusto igualo
el suyo, hoy le pienso dar
la mano.
Doña Juana
[Aparte.]
(Esto va muy malo.)
(A ella.)
¿Con remedios tan atroces
castigas una quimera?
Oye, escucha.
Doña Inés
Si doy voces,
haré que por la escalera
os eche un lacayo a coces.
Doña Juana
Por Dios, que por más cruel
que seas, has de escuchar
mi disculpa, y que soy fiel.
Doña Inés
¿No hay quien se atreva a matar
a este infame? ¡Ah, don Miguel!
Doña Juana
¿Don Miguel está aquí?
Doña Inés
¿Quieres
trazar ya alguna maraña?
Aquí está: de miedo mueres.
(A voces.)
Este es don Gil, el que engaña
de tres en tres las mujeres.
Don Miguel, véngame dél,
tu esposa soy.
Doña Juana
Oye, mira…
Doña Inés
¡Muera este don Gil cruel,
don Miguel!
Doña Juana
…que soy Elvira,
lleve el diablo a don Miguel
Doña Inés
¿Quién?
Doña Juana
¡Doña Elvira! ¿En la voz
y cara no me conoces?
Doña Inés
¿No eres don Gil de Albornoz?
Doña Juana
Ni soy don Gil, ni des voces.
Doña Inés
¿Hay enredo más atroz?
¡Tú doña Elvira! Otro engaño.
Don Gil eres.
Doña Juana
Su vestido
y semejanza hizo el daño.
Si esto no te ha persuadido,
averigua el desengaño.
Doña Inés
Pues ¿qué provecho interesa
tu embeleco?
Doña Juana
¡Vive Dios,
que no ser don Gil me pesa
por ti, y que somos las dos
pata para la traviesa!
Doña Inés
En conclusión, ¿he de darte
crédito? No vi mayor
semejanza.
Doña Juana
Por probarte,
y ver si tienes amor
a don Miguel, pudo el arte
disfrazarme; y es ansí,
que una sospecha crüel
me dio recelos de ti.
Creyendo que a don Miguel
amabas, yo me escribí
el papel que aquel crïado
te enseñó, creyendo que era
don Gil quien se le había dado,
y dije que te le diera
por modo disimulado,
y que advirtiese por él
tus celos, y si intentabas
usurparme a don Miguel.
Doña Inés
¡Extrañas industrias!
Doña Juana
Bravas.
Doña Inés
¿Que tú escribiste el papel?
Doña Juana
Y a don Gil pedí el vestido
prestado, que está por ti
de amor y celos perdido.
Doña Inés
¿De amor y celos por mí?
Doña Juana
Como el suceso ha sabido
de don Miguel, cuya soy,
no apetece prenda ajena.
Doña Inés
Confusa y dudosa estoy.
Doña Juana
¡Ingeniosa traza!
Doña Inés
Buena,
y de suerte, que aún no doy
crédito a que eres mujer.
Doña Juana
Pues, ¿cómo haremos que quedes
segura?
Doña Inés
Ansí se ha de hacer.
Vestirte en tu traje puedes;
que con él podremos ver
cómo te entalla y te inclina.
Ven, y pondráste un vestido
de los míos; que imagina
mi amor en ése fingido
que eres hombre, y no vecina.
Ya se habrá ido doña Clara.
Doña Juana
¡Buena irá!
Doña Inés [Aparte.]
¡Qué varonil
mujer! Por más que repara
mi amor, dice que es don Gil
en la voz, presencia y cara.
(Vanse.)
Salen Caramanchel y Don Juan.
Don Juan
¿Vos servís a don Gil de Albornoz?
Caramanchel
Sirvo
a un amo que no veo en quince días
que ha que como su pan. Dos o tres veces
le he hallado desde entonces: ¡ved qué talle
de dueño en relación! ¡Pues decir tiene
fuera de mí otros pajes y lacayos…!
Yo solamente, y un vestido verde,
en cuyas calzas funda su apellido,
(que ya son casa de solar sus calzas)
posee en este mundo, que yo sepa.
Bien es verdad que me pagó por junto,
desde que entré con él hasta hoy, raciones
y quitaciones, dándome cien reales;
pero quisiera yo servir a un amo
que me holeara cada instante: «¡Hola,
Caramanchel! limpiadme estos zapatos;
sabed cómo durmió doña Grimalda;
id al Marqués, que el alazán me empreste;
preguntad a Valdés con qué comedia
ha de empezar mañana», y otras cosas
con que se gasta el nombre de un lacayo.
Pero ¡que tenga yo un amo en menudos
como el macho de Bamba, que ni manda,
ni duerme, come o bebe, y siempre anda!
Don Juan
Debe de estar enamorado.
Caramanchel
Y mucho.
Don Juan
¿De doña Inés, la dama que aquí vive?
Caramanchel
Ella le quiere bien; pero ¿qué importa,
si vive aquí, pared en medio, un ángel?
Que aunque yo no la he visto, a lo que él dice,
es tan hermosa como yo, que basta.
Don Juan
Soislo vos mucho.
Caramanchel
Viéneme de casta.
Este papel la traigo; mas de suerte
simbolizan los dos en condiciones,
que jamás doña Elvira, o doña Urraca,
para en casa, ni en ella hay quien responda;
pues con ser tan de noche, que han ya dado
las once, no hay memoria de que venga
quien lástima de mí y el papel tenga.
Don Juan
¿Y que ama doña Inés a don Gil?
Caramanchel
Tanto,
que abriéndome el papel, y conociendo
lo que por él decía a doña Elvira,
hizo extremos de loca.
Don Juan
Y yo los hago
de celos. ¡Vive Dios, que aunque me cueste
vida y hacienda, tengo de quitarla
a todos cuantos Giles me persigan!
En busca voy del vuestro.
Caramanchel
¡Bravo Aquiles!
Don Juan
Yo agotaré, si puedo, los don Giles.
(Vase.)
De mujer, Doña Juana, y Doña Inés.
[Caramanchel.]
Doña Inés
Ya experimento en mi daño
la burla de mis quimeras;
don Gil quisiera que fueras,
que yo adorara tu engaño.
No he visto tal semejanza
en mi vida, doña Elvira,
En ti su retrato mira
mi entretenida esperanza.
Doña Juana
Yo sé que te ha de rondar
esta noche, y que te adora.
Doña Inés
¡Ay, doña Elvira! Ya es hora.
Caramanchel [Aparte.]
Doña Elvira, oí nombrar.
Aquella sin duda es
que con doña Inés está:
el diablo la trajo acá;
que estando con doña Inés,
mal podré darla el papel
que mi don Gil la escribió,
y ya su merced leyó.
Hermano Caramanchel,
a palos me vais oliendo.
Doña Inés
Hola, ¿qué buscáis aquí?
Caramanchel
¿Sois vos doña Elvira?
Doña Juana
Sí.
Caramanchel
¡Jesús! ¿Qué es lo que estoy viendo?
¡Don Gil con basquiña y toca!
No os llevo más la mochila.
¿De día Gil, de noche Gila?
¡Oste, puto! punto en boca.
Doña Juana
¿Qué decís? ¿Estáis en vos?
Caramanchel
¿Qué digo? Que sois don Gil,
como Dios hizo un candil.
Doña Juana
¿Yo don Gil?
Caramanchel
Sí, juro a Dios.
Doña Inés
¿Piensas que soy sola yo
la que tu presencia engaña?
Caramanchel
Azotes dan en España
por menos que eso. ¿Quién vio
un hembri-macho, que afrenta
a su linaje?
Doña Inés
Esta dama
es doña Elvira.
Caramanchel
Amo, o ama,
despídome: hagamos cuenta.
No quiero señor con saya
y calzas, hombre y mujer;
que querréis en mí tener
juntos lacayo y lacaya.
No más amo hermafrodita;
que comer carne y pescado
a un tiempo, no es aprobado.
Despachad con la visita,
y adiós.
Doña Juana
¿De qué es el espanto?
¿Pensáis que vuestro señor
sin causa me tiene amor?
Por parecérseme tanto
emplea en mí su esperanza.
Díselo tú, doña Inés.
Doña Inés
Causa suelen decir que es
del amor la semejanza.
Caramanchel
Sí, mas ¡tanta! No, par Dios.
¿A mí engañifas, señora?
Doña Juana
Y si viene antes de un hora
don Gil aquí, y a los dos
nos veis juntos, ¿qué diréis?
Caramanchel
Que hablé por boca de ganso.
Doña Juana
É vendrá, y humilde y manso,
vos a él mismo le hablaréis,
conociendo la verdad.
Caramanchel
¿Dentro un hora?
Doña Juana
Y a ocasión
que os admire.
Caramanchel
Pues chitón.
Doña Juana
En la calle le esperad,
y subámonos las dos
al balcón para aguardalle.
Caramanchel
Bájome, pues, a la calle.
Éste me dio para vos.
[Da un papel a Doña Juana.]
Mas rehusé por doña Inés
la embajada.
Doña Juana
Ya es mi amiga.
Caramanchel
[Aparte.]
Don Gil es, aunque lo diga
el Conde Partinuplés.
(Vanse.)
[Calle.]
(Sale Don Juan, como de noche.)
Don Juan
Con determinación vengo
de agotar estos don Giles,
que agravian por medios viles
las esperanzas que tengo.
Dos son. ¿Quién duda que alguno
su dama vendrá a rondar?
O me tienen de matar,
o no ha de quedar ninguno.
Sale Caramanchel. [Don Juan.]
Caramanchel [Aparte.]
A esperar vengo a don Gil,
si calles ronda y pasea;
que por Dios, aunque lo vea
no dos veces, sino mil,
no lo tengo de creer.
A la ventana, Doña Inés y Doña Juana, de mujer. [Dichos.]
Doña Inés
¡Qué extraordinario calor!
Doña Juana
Pica el tiempo y pica amor.
Doña Inés
¿Si ha de venirnos a ver
mi don Gil?
Doña Juana
¿Y dudas deso?
[Aparte.]
(Para poderme apartar
de aquí, me vendrá a llamar
brevemente Valdivieso,
y podré, de hombre vestida,
fingirme don Gil abajo.)
Don Juan [Aparte.]
El premio de mi trabajo
escucho: mi Inés querida,
si no me engaña la voz,
es la que a la reja está.
Doña Inés
Gente siento. ¿Si será
nuestro don Gil de Albornoz?
Doña Juana
Háblale y sal de esa duda.
Caramanchel [Aparte.]
Un rondante se ha parado.
¿Si es mi don Gil encantado?
Don Juan [Aparte.]
(Llegad y hablad, lengua muda)
¡Ah de arriba!
Doña Inés
¿Sois don Gil?
Don Juan
(Rebozado. [Aparte.])
(Allí la pica: diré
que sí.) Don Gil soy, que en fe
de que en vos busco mi abril,
en viéndoos, señora mía,
mi calor pude templar.
Doña Inés
Eso es venirme a llamar,
por gentil estilo, fría.
Caramanchel
[Aparte.]
(Muy grueso don Gil es éste.
El que sirvo habla atiplado.
Si no es ya que haya mudado
de ayer acá…)
Don Juan
Manifieste
el cielo mi dicha.
Doña Inés
En fin,
¿que a un tiempo os abraso y yelo?
Don Juan
Quema amor, yela un recelo…
Doña Juana [Aparte.]
(Sin duda que es don Martín
el que habla. ¡Qué en vano pierdes
el tiempo, ingrato, sin mí!)
Doña Inés [Aparte.]
(No parece él.)
¿Sois, decí,
don Gil de las calzas verdes?
Don Juan
Luego, ¿no me conocéis?
Caramanchel [Aparte.]
(Ni yo tampoco, par Dios.)
Doña Inés
Como me pretenden dos…
Don Juan
Sí; mas vos, ¿a cuál queréis?
Doña Inés
A vos, aunque en el hablar
nuevas dudas me habéis dado.
Don Juan
Hablo bajo y rebozado;
que es público este lugar.
Don Martín, con vestido verde, y Osorio.
[Dichos.]
Don Martín
[Habla aparte con Osorio.]
Osorio, ya doña Juana
muerta, como dicen, sea
quien me persigue y desea,
en la opinión de Quintana,
que no goce a doña Inés,
ya otro amante disfrazado
el nombre me haya usurpado
por ver cuán querido es,
el seso de envidia pierdo.
¿Puede doña Inés amalle
por de mejor cara y talle?
Osorio
No por cierto.
Don Martín
¿Por más cuerdo?
Tú sabes cuán celebrado
en Valladolid he sido.
¿Por más noble o bien nacido?
Guzmana sangre he heredado.
¿Por más hacienda? Ocho mil
ducados tengo de renta,
y en la nobleza es afrenta
amar el interés vil.
Pues si sólo es porque vino
con traje verde, yo y todo
he de andar del mismo modo.
Osorio
Ése es gentil desatino.
Don Martín
¿Qué dices?
Osorio
Que el seso pierdes.
Don Martín
Piérdale o no, yo he de andar
como él y me han de llamar
don Gil de las calzas verdes.
Vete a casa; que hablar quiero
a don Pedro.
Osorio
En ella aguardo.
(Vase.)
[Doña Juana, Doña Inés, Don Martín, Don Juan, Caramanchel.]
Doña Inés (A Don Juan.)
Don Gil discreto y gallardo,
poco amáis y mucho os quiero.
Don Martín [Aparte.]
¿Don Gil? ¿Cómo? Éste es sin duda
quien contradice mi amor.
¿Si es doña Juana? El temor
de que en penas anda, muda
mi valor en cobardía.
En no meterme me fundo
con cosas del otro mundo,
que es bárbara valentía.
Doña Inés
Gente parece que viene.
Don Juan
Reconoceré quién es.
Doña Inés
¿Para qué?
Don Juan
¿No veis, mi Inés,
que nos mira y se detiene?
Diré que pase adelante.
Entretanto me esperad.
Hidalgo…
Don Martín
¿Quién va?
Don Juan
Pasad.
Don Martín
¿Dónde, si por ser amante,
tengo aquí prendas?
Don Juan [Aparte.]
(Don Gil
es éste, el aborrecido
de doña Inés: conocido
le he en la voz.)
Caramanchel [Aparte.]
(¡Oh qué alguacil
tan a propósito agora!
¡Y qué dos espadas pierde!)
Don Juan
Don Gil, el blanco o el verde,
ya se ha llegado la hora
tan deseada de mí,
y tan rehusada de vos.
Don Martín [Aparte.]
(Conocídome ha, por Dios,
y quien rebozado ansí
sabe quién soy, no es mortal,
ni salió mi duda vana:
el alma es de doña Juana.)
Don Juan
Dad de vuestro amor señal,
don Gil, que es de pechos viles
ser cobarde y servir dama.
Caramanchel [Aparte.]
(¿Don Gil estotro se llama?
A pares vienen los Giles.
Pues no es mi don Gil tampoco,
que hablara a lo caponil.)
Don Juan
Sacad la espada, don Gil.
Caramanchel [Aparte.]
(O son dos, o yo estoy loco.)
Doña Inés
Otro don Gil ha venido.
Doña Juana
Debe de ser don Miguel.
Doña Inés
Bien dices, sin duda es él.
Doña Juana [Aparte.]
(¿Ya hay tantos de mi apellido?
No conozco a este postrero.)
Don Juan
Sacad el acero, pues,
o habré de ser descortés.
Don Martín
Yo nunca saco el acero
para ofender los difuntos,
ni jamás mi esfuerzo empleo
con almas; que yo peleo
con almas y cuerpos juntos.
Don Juan
Eso es decir que estoy muerto
de asombro y miedo de vos.
Don Martín
Si estáis gozando de Dios,
que así lo tengo por cierto,
o en carrera de salvaros,
doña Juana, ¿qué buscáis?
Si por dicha en pena andáis,
misas digo por libraros.
Mi ingratitud os confieso,
y ojalá os resucitara
mi amor, que con él pagara
culpas de mi poco seso.
Don Juan
¿Qué es esto? ¿Yo doña Juana?
¿Yo difunto? ¿Yo alma en pena?
Doña Juana [Aparte.]
(¡Lindo rato, burla buena!)
Caramanchel
¿Almitas? ¡Santa Susana!
¡San Pelagio! ¡Santa Elena!
Doña Inés
¿Qué será esto, doña Elvira?
Doña Juana
Algún loco: calla y mira.
Caramanchel [Aparte.]
(¿Almas de noche y en pena?
¡Ay Dios! todo me desgrumo.)
Don Juan
Sacad la espada, don Gil,
o haré alguna hazaña vil.

Caramanchel [Aparte.]
(¡Oh, quién se volviera en humo,
y por una chimenea
se escapara!)
Don Martín
Alma inocente,
por aquel amor ardiente
que me tuviste y recrea
mi memoria, que ya baste
mi castigo y tu rigor.
Si por estorbar mi amor,
cuerpo aparente tomaste,
y, llamándote en Madrid
don Gil, intentas mi ultraje,
si con ese nombre y traje
andas por Valladolid,
y no te has vengado harto,
por el malogrado fruto,
ocasión del triste luto
que dio a tu casa el mal parto,
que no aumentes mis desvelos.
Alma, cese tu porfía;
que no entendí yo que había
en el otro mundo celos;
pues por más trazas que des,
ya estés viva, ya estés muerta,
o la mía verás cierta,
o mi esposa a doña Inés.
(Vase.)
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